(18-11-2008)
Si Fernando Gómez Mont no ha recibido la facultad de jefe del Gabinete Presidencial debiera pedirla y ejercer el mando a plenitud por ser el único camino para recuperar la gobernabilidad e imponer orden en el régimen calderonista y en las gubernaturas, en beneficio nacional y del presidente Felipe Calderón.
Encabezados periodísticos de la semana precedente son de este tenor: “dos años de corrupción” y “caos nacional”. Y los ha habido peores. Si al desorden político se agregan recesión mundial y avance incontenible del narcotráfico, el tercer año por comenzar del régimen calderonista puede llevarlo al cadalso.
El recibimiento de Gómez Mont, fue de críticas y sarcasmos por haber defendido a personajes del nivel de los Salinas de Gortari, Montemayor Seguy (Pemexgate), el empresario Cabal Peniche, el banquero Lankenau y por confrontarse con el dueño de TV Azteca, Salinas pliego, en la disputa del Canal 40.
Ser abogado y velar intereses de gente acomodada no es delito, pero si en ese trabajo mediaron pleitos y ahora son llevados al terreno político, responsables son el propio Gómez Mont y quien lo nombró.
Una vez aceptada su nueva responsabilidad, Gómez Mont se obliga a hacer a un lado los manejos de litigantes, sin caer en el error de su amigo y compañero de partido, Diego Fernández de Cevallos, quien defendía asuntos penales y civiles, siendo senador de la república.
Además de despojarse de la vestidura de defensor, el nuevo secretario de Gobernación ha de aprender en cuestión de días a asumir el mando e imponer disciplina. De no hacerlo se agigantaría el caos nacional.
Como responsable de la seguridad pública, el exdiputado blanquiazul ha de analizar cuanto se manifiesta en las “narcomantas” y en medios informativos que denuncian relaciones de altos funcionarios con el hampa organizada e incluso se les tacha de defensores de los cárteles, en particular del “Chapo” Guzmán”.
En versiones periodísticas son mencionados algunos gobernadores norteños y el de Oaxaca sobre componendas con el narcotráfico. Si eso es o no verdad, el nuevo huésped de Bucareli debería precisarlo. Es imposible la buena marcha de la nación bajo el actual clima de terror.
Gómez Mont podría preguntar al secretario de Hacienda, Agustín Carstens, por qué las aduanas son coladeras, todas, de armamentos de alto poder que atentan contra la seguridad nacional.
En Reynosa, Tamaulipas, cuna del Cártel del Golfo, fue capturado en días pasados el arsenal más grande y cuantioso que se recuerda: 428 armas largas y cortas, en las cuales destacaban los “cuernos de chivo”, las R-15 y 14 “matapolicías”. También dos lanzagranadas, mil cargadores, un lanza-cohetes y ¡500 mil proyectiles! de distintos calibres.
Si el titular de Hacienda, Carstens, desconoce los puntos principales por los cuales son introducidas a México armas tan sofisticadas y en esas cantidades, entonces sus subalternos hacen fabulosos negocios en esa clase de contrabando.
Los 500 mil proyectiles y lanzacohetes no pueden ser desaparecidos al ser pasados por las garitas. ¿De verdad no lo saben autoridades superiores?
A causa de la proliferación de armamentos, algunas poblaciones son prácticamente arrasadas y, de acuerdo, a cifras oficiales, en este año podría llegarse a 5 mil ejecuciones en la república. Mucha sangre y acciones superficiales, no de fondo.
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